Dormir poco no solo perjudica la salud física y mental de los adolescentes. Un estudio de la Universidad de Málaga demuestra que la falta de sueño causada por el uso excesivo del móvil y las redes sociales aumenta también el riesgo de desarrollar comportamientos de ciberacoso.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Málaga ha encontrado una relación entre el insomnio asociado al uso problemático del teléfono móvil y las redes sociales y una mayor predisposición a la ciberagresión. El hallazgo, fruto de un estudio longitudinal realizado durante nueve meses con 335 adolescentes de entre 12 y 17 años, abre una nueva vía para prevenir uno de los problemas que más preocupa a familias, educadores y especialistas en salud mental.
La investigación, desarrollada por el grupo Laboratorio de Psicología Positiva Aplicada de la Universidad de Málaga, demuestra que la calidad del sueño actúa como un elemento mediador entre el uso excesivo de las redes sociales y el desarrollo de conductas de ciberacoso. En otras palabras, el insomnio derivado de un uso inadecuado de los dispositivos digitales favorece que algunos adolescentes desarrollen una mayor tendencia a comportarse de forma agresiva en internet.
Los resultados, obtenidos por los investigadores Víctor Sánchez y María Cavas, están pendientes de publicación en una revista científica internacional y servirán como base para diseñar nuevas estrategias de prevención dirigidas a mejorar la higiene del sueño y reducir la violencia digital entre adolescentes.
El insomnio se convierte en un factor de riesgo para el ciberacoso
Hasta ahora, numerosos estudios habían demostrado que la falta de sueño incrementa la agresividad y dificulta el control emocional. Sin embargo, apenas existían investigaciones que analizaran si ese mismo mecanismo también influía en el ciberacoso, un problema que afecta cada vez a más adolescentes y que puede provocar consecuencias tan graves como ansiedad, depresión, baja autoestima o incluso ideación suicida.
El estudio desarrollado en la Universidad de Málaga aporta nuevas evidencias sobre esta relación. Los investigadores comprobaron que el grupo de adolescentes que dormía peor y, al mismo tiempo, hacía un uso problemático del teléfono móvil, presentaba una mayor tendencia a participar en conductas de ciberagresión.
El trabajo supone además una aportación novedosa porque analiza cómo la calidad del sueño no solo se relaciona con la agresividad de forma directa, sino que explica parte del efecto que tiene el abuso de las redes sociales sobre el comportamiento de los adolescentes.

Uno de cada cuatro adolescentes duerme mal
Los resultados adquieren aún más relevancia si se tiene en cuenta la situación actual del descanso entre los jóvenes. Según explica Víctor Sánchez, los adolescentes constituyen uno de los grupos de población con mayores problemas de sueño. Cerca de la mitad presentan síntomas compatibles con el denominado insomnio subclínico, mientras que alrededor del 12 % ya sufre insomnio clínico, un trastorno que afecta de manera importante a su vida cotidiana.
«Los adolescentes con insomnio clínico tienen problemas para sus actividades diarias, como prestar atención en clase, estudiar, hacer ejercicio físico y cualquier otra acción que requiera un cierto nivel de concentración», explica el investigador de la Universidad de Málaga. La situación es consecuencia, en buena medida, del cambio que ha experimentado la forma de relacionarse de los jóvenes.
«Por primera vez en la historia, los adolescentes pueden permanecer conectados a su grupo de iguales durante todo el día. La tecnología ha eliminado los límites temporales de la vida social. Antes existía una separación relativamente clara entre el día y la noche; hoy eso ya no existe», señala.
¿Por qué dormir poco favorece el ciberacoso?
La explicación está en el papel que desempeña el sueño sobre el funcionamiento del cerebro. Dormir bien resulta esencial para procesos como el aprendizaje, la memoria, la regulación emocional y el mantenimiento de una buena salud mental. Cuando el descanso es insuficiente, aumenta la irritabilidad, disminuye la capacidad para controlar las emociones y se incrementa el riesgo de sufrir ansiedad y otros problemas psicológicos.
Todo ello favorece que los adolescentes que utilizan el móvil hasta altas horas de la noche y descansan peor tengan también una mayor probabilidad de responder de forma agresiva cuando interactúan con otras personas en internet.
Tres mecanismos explican la relación entre la falta de sueño y la agresividad
Las investigaciones realizadas hasta el momento apuntan a tres mecanismos principales. El primero es emocional. Dormir poco incrementa la ira y la irritabilidad, lo que facilita respuestas más agresivas.
El segundo es cognitivo. La falta de sueño hace que algunas personas interpreten determinadas situaciones como hostiles, aunque realmente no lo sean, favoreciendo respuestas desproporcionadas.
Existe además un tercer mecanismo relacionado con el control de los impulsos. La privación de sueño dificulta la capacidad para frenar determinadas conductas y aumenta la probabilidad de reaccionar de forma impulsiva.
Este último proceso tiene incluso una explicación neurobiológica. La falta de descanso altera la comunicación entre la amígdala, implicada en el procesamiento de las emociones, y la corteza prefrontal, responsable del control ejecutivo y de la regulación emocional.
«Sabemos que existe una relación entre el sueño y la agresión, pero no habíamos comprobado si esto también se da en el ciberacoso. Los estudios realizados nos muestran que el sueño tiene un papel importante como predictor de ciberacoso», afirma Víctor Sánchez.

Dormir mal deteriora la inteligencia emocional de los adolescentes
La investigación también pone de manifiesto que la calidad del sueño influye directamente en la inteligencia emocional. Dormir poco deteriora el funcionamiento de las áreas cerebrales implicadas en la regulación de las emociones, por lo que los adolescentes con un descanso insuficiente tienen más dificultades para gestionar la frustración, controlar la ira o responder de forma adecuada ante situaciones de conflicto.
Como explica Víctor Sánchez, «esos adolescentes que duermen peor controlan peor sus emociones y es más probable que caigan en un comportamiento de ciberagresión. Es una variable más que se une a otras, como el hecho de ser víctima de ciberacoso».
En este sentido, los investigadores comprobaron que el uso problemático de las redes sociales no solo incrementa directamente el riesgo de participar en conductas de ciberacoso, sino que parte de ese efecto se produce precisamente porque deteriora la calidad del sueño.
«Vimos que el uso problemático se relaciona con una mayor ciberagresión, pero parte se explicaba por la falta de sueño. Es decir, los adolescentes con un uso problemático de las redes sociales, nueve meses después presentaban una peor calidad del sueño y este factor se relacionaba con una implicación mayor en conductas de ciberacoso», explica el investigador.
La Universidad de Málaga profundiza en el papel del sueño sobre la agresividad
Los resultados obtenidos constituyen solo el punto de partida de una línea de investigación que continúa avanzando. El grupo de Laboratorio de Psicología Positiva Aplicada de la Universidad de Málaga ha iniciado un nuevo estudio para analizar con mayor detalle cómo la falta de sueño incrementa la ira y la irritabilidad y cómo estos cambios emocionales favorecen la aparición de conductas agresivas en internet.
«La mediación entre sueño y agresión, a través de la ira y la irritabilidad, es total», resume Víctor Sánchez. Comprender estos mecanismos permitirá desarrollar intervenciones mucho más eficaces para reducir el riesgo de ciberacoso y mejorar el bienestar emocional de los adolescentes.
Mejorar la higiene del sueño, una herramienta para prevenir el ciberacoso
Más allá de sus implicaciones científicas, el estudio ofrece una conclusión con una clara aplicación práctica: mejorar la higiene del sueño puede convertirse en una estrategia eficaz para prevenir el ciberacoso.
Hasta ahora, la mayor parte de las iniciativas dirigidas a reducir este problema se han centrado en la educación digital, la convivencia escolar o el aprendizaje de habilidades sociales. Sin embargo, esta investigación señala que el descanso también desempeña un papel relevante en la regulación emocional y, por tanto, en la prevención de las conductas agresivas.
Los investigadores consideran que promover hábitos saludables relacionados con el sueño, especialmente durante la adolescencia, puede contribuir a disminuir el impacto que tiene el uso excesivo del móvil sobre el comportamiento en las redes sociales.
El móvil y las redes sociales no son el problema, sino su uso excesivo
Los autores del estudio insisten en que la tecnología y las redes sociales constituyen herramientas de enorme utilidad para los jóvenes y forman parte de su forma de relacionarse y aprender. El problema aparece cuando su utilización invade las horas de descanso y altera de forma continuada los ciclos normales de sueño.
La exposición prolongada a las pantallas durante la noche, unida a la necesidad de permanecer permanentemente conectado al grupo de iguales, favorece un descanso insuficiente que termina repercutiendo tanto en el rendimiento académico como en la salud mental y el equilibrio emocional.
Los resultados obtenidos por la Universidad de Málaga refuerzan la importancia de fomentar un uso saludable de los dispositivos digitales, especialmente antes de dormir, y de recuperar la noche como un espacio reservado para el descanso.
En definitiva, la investigación demuestra que dormir bien no solo protege la salud física y mental de los adolescentes, sino que también puede convertirse en un factor de protección frente al ciberacoso. Comprender esta relación permitirá diseñar programas preventivos más eficaces que integren la educación digital con la promoción de hábitos saludables de sueño y una mejor gestión emocional.













